En nuestro anterior artículo describimos las zonas erógenas de la mujer y cómo podemos clasificarlas. En el artículo de hoy vamos a describir las zonas erógenas del sexo opuesto: el hombre.

De nuevo: mucha variedad y subjetividad

Como comentamos en el caso de las zonas erógenas de la mujer, una zona erógena puede ser cualquier parte del cuerpo que concentre gran cantidad de terminaciones nerviosas. Por tanto existen muchas zonas del cuerpo que pueden ser consideradas como erógenas, y además dependiendo de la persona esas zonas pueden variar sustancialmente.

hombre sentado


Dos tipos de zonas erógenas

En el caso del hombre también tenemos dos tipos de zonas erógenas, las primarias y las secundarias. En el caso de las zonas erógenas primarias estas son las que inducen o conducen al orgasmo y las secundarias son las que simplemente ayudan a la excitación.

Zonas erógenas primarias

El pene

El pene es la zona erógena más notable del cuerpo del hombre, siendo el órgano sexual principal del género masculino. En concreto el glande y la parte interior del prepucio son las zonas donde más terminaciones nerviosas se concentran. El frenillo que une el prepucio con el glande también es una zona muy sensible que puede provocar o estimular el orgasmo de forma muy intensa.

La zona perianal

Es la zona que se encuentra por debajo de los testículos, entre el escroto y el ano. Las caricias y la presión suave en la zona pueden prolongar el orgasmo y aumentar la excitación.

La próstata

Está ampliamente demostrado que la estimulación directa de la próstata produce un gran placer y potencia los orgasmos masculinos, tanto en intensidad como en duración y con un masaje prostático podemos llegar a ello. El orgasmo del hombre puede aumentar su intensidad notablemente si mientras se produce se estimula la próstata directamente, aunque muchos hombres son reacios a que se les acerque alguien “por la puerta de atrás”: la estimulación de la próstata debe hacerse desde el recto, a unos 5-8 centímetros del ano.

Zonas erógenas secundarias

Existen varias zonas en el cuerpo del hombre que pueden inducir no al orgasmo en sí pero sí a la excitación. La mayoría de ellas se pueden estimular durante los juegos preliminares. Las más notables son:

  1. Cuello
  2. Pectorales y pezones
  3. Labios
  4. Espalda
  5. Vientre y zona abdominal

La zona erógena más estimulante del hombre: vista y tacto

Aunque existan varias zonas en el cuerpo del hombre que sean consideradas erógenas, los hombres son muy estimulables con todo aquello que puedan ver y tocar. La vista, el tacto e incluso el olfato son los sentidos que mejor ponen en marcha el deseo del sexo masculino. Dejar que un hombre acaricie el cuerpo de su pareja y que ésta se muestre abierta al contacto físico directo es la mejor forma de conseguir que surja en él el deseo sexual. Por esa razón los masajes eróticos excitan tanto a los hombres.