En su término más general el Tantra se refiere a todas aquellas técnicas tradicionales (normalmente nacidas en Asia) que tienen como objetivo la concentración mental y corporal. Existen variantes del Tantra en muchas religiones y cultos orientales, siendo sus dos principales focos el hinduismo y el budismo. Las tradiciones esotéricas del Tantra se desarrollaron durante el primer milenio aC.

Qué significa Tantra

El término tantra (entendido como la definición que se usa en las tradiciones hindúes), se refiere también a cualquier “texto, teoría, sistema, método, instrumento, técnica o práctica” sistemático de aplicación general para un culto en sí. Es decir, para los hindúes el tantra es el conjunto de prácticas y métodos para llevar a cabo su culto.

Las partes en las que se divide el tantra

Los rituales son el foco principal de los Tantras. No obstante un Tantra no es un conjunto de normas o rituales fijos e inamovibles, sino que es el conjunto de prácticas e ideas. Debido a la amplia gama de comunidades y cultos que abarca el término “tantra” en su denominación más antigua y original, resulta imposible describir las prácticas tántricas de forma definida y concreta.

Tantra

La parte sexual del ser humano es parte del Tantra

La mayoría de la gente piensa que el Tantra es simplemente una visión más espiritual de la sexualidad humana (o quizás una visión más sensual de la espiritualidad humana), o una forma de terapia sexual y nada más. La realidad es que, como hemos dicho, el Tantra era mucho más que eso: un conjunto de normas y prácticas muy generales presentes en la antigua India. La cultura tántrica, a diferencia de la cultura occidental mojigata y machista, proporcionada una aproximación sexual positiva, protofeminista y sensual, como parte de un conjunto de normas mucho más amplios. La parte sexual era sólo una parte del Tantra, como los masajes tántricos.

El tantra ha sido malinterpretado durante muchos años

El tantra en todas sus versiones y religiones decía que toda la realidad es una expresión de las energías divinas o de los dioses. El mero hecho de nacer es fluir desde la divinidad no manifiesta y llegar al al zen o iluminación es simplemente fluir de vuelta hacia esos dioses.

Esta realización y comprensión, para el ser humano, viene a través del uso del propio cuerpo como herramienta espiritual. También el uso de complejos rituales físicos, el canto de palabras sagradas y algún grado de trascendencia de las percepciones dualistas de lo bueno y lo malo, lo sagrado y lo profano.

Debido a que toda la realidad está en última instancia más allá del bien y del mal y es meramente una expresión de la energía divina, los textos tántricos afirman que toda la realidad puede ser utilizada para alcanzar lo divino, incluyendo a través de nuestra propia sexualidad.