Una relación sexual es como una danza, un ritual de acoplamiento. En este contexto, el conjunto de caricias que se realizan antes del acto sexual propiamente dicho, los llamados juegos preliminares, funcionan como un calentamiento, una incursión placentera en el universo erótico del otro, que puede comenzar con un beso, una caricia o una simple mirada.

La importancia de los preliminares en el sexo

Cuando los preliminares ocurren de común acuerdo y por propia voluntad, crean un patrón de armonía en la pareja, además de preparar los cuerpos para el acto sexual. Así, estas caricias acaban funcionando como un despertar para cada célula del cuerpo, un aviso de lo que va a ocurrir.

Sin embargo, la escasez de preliminares y las quejas por la falta de estos es casi unánime entre las mujeres. Para que los juegos preliminares se produzcan, es necesario invertir en uno mismo y dejárselo claro a la pareja.

Por qué son importantes para la mujer

Las mujeres tardan más que los hombres en excitarse. Así que, si es el hombre quien inicia, y aunque al principio no tengan mucho o ningún deseo, en general las chicas se permiten a ellas mismas dejarse acariciar y jugar inocentemente. En la mayoría de las veces el deseo femenino surge y comienza en esta fase, y crece a medida que las caricias van subiendo de nivel.

pareja en los preliminares

En cualquiera de los dos casos (sea el hombre o la mujer quien inicie los aproximamientos), vale mucho la pena aprovechar los conocimientos que se tienen en referencia a la pareja para calentar el ambiente.

Por qué son importantes para el hombre

Los preliminares funcionan tanto como un momento de conocimiento mutuo como de exploración de nuevas sensaciones. Cuanto más afecto y caricias, más intimidad, más implicación, más deseo, y más responde el cuerpo a estos estímulos. Además, en lo que respecta a los hombres, retrasar la penetración ayuda a reducir la ansiedad y el nerviosismo, que son muy comunes en los hombres con problemas de erección y eyaculación precoz.

Zonas erógenas y preliminares

Cada individuo reacciona de manera distinta a cada estímulo, pero en general, el cuerpo humano ofrece puntos más susceptibles a la estimulación sexual que otros, las llamadas zonas erógenas.

Preliminares con las zonas erógenas

Como vimos en posts antiguos, las zonas erógenas pueden ser de dos tipos: primarias o secundarias. Además puede ser que además de esas zonas erógenas (las partes del cuerpo que tienen un gran número de neurotransmisores) también se pueda construir deseo sexual en base a partes del cuerpo que despiertan un imaginario erótico, provocando excitación por lo que representan más que por la sensación que provocan. Por eso es tan importante saber lo que te da placer a tí mismo y descubrir con tu pareja lo que él o ella siente.

Como preliminares, nosotros te recomendamos el masaje prostático o también el masaje nuru, ya que son masajes que a modo de preliminares son estimulantes al máximo.

La importancia de la palabra

Además de las zonas erógenas en sí, la mejor forma de trabajar los preliminares es mediante la estimulación del órgano sexual más importante que existe: el cerebro. La comunicación entre la pareja durante esta fase (lo que queremos hacer, lo que encontramos atractivo en el otro…) es extremadamente importante para crear el ambiente propenso para una relación sexual satisfactoria.