El pie es una de las zonas más sensibles y con más terminaciones nerviosas del cuerpo. De hecho, es una zona de las zonas donde más fácil es encontrar las cosquillas en casi cualquier persona. ¿Pero por qué los pies tienen tanta sensibilidad? ¿Cómo es posible que algo que soporta tanto peso e impactos a lo largo del día pueda ser tan perceptivo?

Los pies: diseñados para sentir

La naturaleza es sabia y paciente y si hace algún cambio o mejora en algún animal (incluídos nosotros los humanos) es porque evolutivamente se ha demostrado la eficiencia o ventaja de ese cambio. Exactamente eso ocurre con los pies, que han evolucionado para actuar como estructura de soporte y locomoción además ser nuestros “ojos” mientras andamos.

Complejos y sensitivos

Los pies de los humanos son una de las estructuras más complejas que existen en la naturaleza: en un sólo pie hay 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos con sus respectivos pares de tendones y ligamentos. Y además de todo eso la planta del pie es la parte del cuerpo que más terminaciones nerviosas por centímetro cuadrado tiene, superando en número y concentración a las manos. Leonardo Da Vinci llegó a decir que “el pie es una pieza de ingeniería diseñada por la naturaleza, una auténtica obra de arte”.

Masaje de pies: cómo se hace

Del párrafo anterior seguro que te ha quedado bastante claro que los pies son más importantes de lo que te creías y por tanto un masaje de pies efectivo se debe realizar prestando atención a cada una de las partes que forman el pie. A continuación describimos algunos de los pasos a llevar a cabo para realizar un masaje de pies de forma efectiva.

Relaja antes de masajear

Sumergir los pies de quién va a recibir el masaje en agua caliente y sal durante unos minutos ayuda a vasodilatar y aumentar el riego sanguíneo a las extremidades y por tanto, a relajar la zona. Envolver los pies en una toalla húmeda y tibia también puede servir. Evita el uso de aceites para masaje, al menos para las primeras fases del masaje, donde lo que se busca es poder hacer presión de forma efectiva.

Relaja antes de masajear

Masajea los soportes del pie

Masajea primero el empeine y realiza flexiones y rotaciones en cada pie para activar y relajar los tobillos. Luego céntrate en el tendón de aquiles (el más fuerte del cuerpo humano), talón, pie externo, arco y metatarsos (la parte donde se unen los dedos con la planta) que deben ser masajeados de forma profunda. Al ser las partes más fuertes del pie son las que más trabajo realizan. Masajea estas partes con movimientos contrarios a los esfuerzos que soportan.

Masajea los dedos

Masajea cada dedo del pie de forma individual, realizando pequeños tirones y torsiones de cada uno de los dedos para activar todos y cada uno de los microtendones que soportan cada dedo.

Masajea la planta del pie

Aquí es cuando, si lo deseas, puedes usar aceites de masaje. De este modo podrás deslizar los dedos a través de la planta del pie mientras realizas presión en la misma sin preocuparte de fricciones excesivas. Combina desplazamientos verticales con circulares.

¿Te atreves a dar un masaje de pies a tu pareja con estos consejos?